InicioArtículosMilitar y comercial

Militar y comercial

Clara Luz Álvarez*

[Publicado en REFORMA – 20 de Octubre de 2023].

No es común mezclar actividades militares con actividades comerciales y es importante recordarlo antes de que nos empiece a parecer normal.

Aún así, países como Egipto, Turquía, Rusia, China y Ecuador lo han hecho. Los argumentos son que ciertos “negocios” le permiten al ejército autofinanciarse, que son actividades que suceden dentro de zonas militares, que se trata del desarrollo de áreas estratégicas, o que el objetivo es tener presencia en zonas fronterizas sensibles a temas de seguridad nacional.

Este sexenio el gobierno federal en México decidió sumarse a esa lista de países. Hace 5 días se publicó en el Diario Oficial de la Federación el Programa de la empresa estatal Grupo Aeroportuario, Ferroviario, de Servicios Auxiliares y Conexos, Olmeca-Maya-Mexica (GAFSACOMM). El conglomerado, adscrito a la Sedena, se creó el año pasado, aunque ya desde antes veníamos escuchando de él por fuentes formales pero también informales, como fue el hackeo masivo que sufrió el ejército (Guacamaya leaks).

Se trata de 12 aeropuertos, donde también se puede vender combustible, la aerolínea Mexicana de Aviación, el Tren Maya, seis hoteles, tres parques turísticos y el Museo del Mamut. En el Proyecto de Presupuesto de Egresos 2024, la Sedena solicitó 15.1 millones de pesos para la operación, junto con otros 1,500 millones de pesos para el AIFA y 120 millones de pesos adicionales para dirigir la nueva Mexicana de Aviación.

A diferencia de los países que tienen motivos de seguridad nacional para asignarle al ejército actividades turísticas, aquí se trata más bien de intentar desarrollar una región con particular importancia política para el gobierno. La argumentación gira en torno a que las empresas privadas, al sólo buscar ganancias, ofrecen servicios costosos, de calidad insuficiente, cobertura limitada y sin supervisión o controles adecuados.

Algunos problemas de este proyecto son evidentes. De entrada, nos costará a toda la sociedad, se afectará a jugadores que ya existen, y podrían desincentivar la inversión ya que los nuevos jugadores en la región tendrán que competir con un actor que responde a otras lógicas. Hay que enfatizar también que las fuerzas armadas tienen estructuras verticales destinadas a reaccionar rápido en momentos de crisis, no así para innovar, evaluar inversiones, ser buenos empleadores y ofrecer mejores servicios a los clientes.

La infraestructura que se está estableciendo en el sur del país debería ser suficiente para atraer inversión del sector privado dirigida a todos los segmentos, no se necesita una cadena hotelera de la Sedena, ni una línea aérea. Y sobre la inclusión, esta se logra a través de hacer cumplir regulaciones ya existentes.

Pudiendo invertir en tantos proyectos o rubros para el desarrollo, es interesante que se busque hacerlo en un área con tantos riesgos: el riesgo a que acaben siendo proyectos obsoletos y una carga para el erario, el riesgo de que se fracase en materia administrativa y, sobre todo, el riesgo a acabar con un ejército desprestigiado, con muchos conflictos de interés y, tal vez, incluso escándalos en materia de corrupción, pues los pesos y contrapesos están lejos de quedar bien definidos.

El ejército en el ámbito comercial tiene altas probabilidades de ser uno de los legados más complejos que encontrarán los gobiernos por venir.

Investigadora de la Universidad Panamericana

claraluzalvarez.org

@claraluzalvarez

ENTRADAS RELACIONADAS

MAS POPULAR

COMENTARIOS RECIENTES