Radiodifusión y COVID-19

[Publicado el 29 de abril de 2020 en Reforma]

“Como todas las noches el subsecretario Hugo López-Gatell encabezó la conferencia sobre las cifras de contagios y fallecimientos. Pero sus cifras y sus conferencias ya se volvieron irrelevantes. Es más, se lo decimos con todas sus palabras: ¡ya no haga caso a Hugo López-Gatell!” dijo Javier Alatorre en el noticiero de Canal Uno de TV Azteca. Sin palabras.

Contraste. Ofcom, el regulador de comunicaciones de Reino Unido, ha sancionado en los últimos días a radiodifusores por omitir proteger adecuadamente a los radioescuchas y televidentes de material dañino y/u ofensivo. En uno de los casos, un programa londinense entrevistó a una figura del deporte que cuestionó “los motivos detrás de los consejos de salud oficiales para proteger al público del virus”. En otro caso, un invitado a un programa hizo comentarios sobre la relación entre el despliegue de tecnología 5G y el COVID-19 que Ofcom consideró “de mal juicio y que corría el riesgo de que los televidentes redujeran su confianza en el consejo de las autoridades públicas y la evidencia científica”.

Aunque Ofcom reconoció la libertad que gozan los radiodifusores para cuestionar las posturas oficiales, estimó que al no haber puesto en contexto los mensajes habían infringido el Código de Radiodifusión, imponiéndoles la obligación de difundir un resumen de los hallazgos de Ofcom y una sanción. Adicionalmente, los propios televidentes presentaron quejas en contra de los radiodifusores, ¿habrán habido televidentes que presentaran queja por lo dicho por Alatorre?

Cuidar palabras. Lo que digan y hagan los Jefes de Estado es fundamental. El presidente Donald Trump en una conferencia dijo que “veía que el desinfectante noquea [al virus] en un minuto (…) ¿Hay alguna manera que podamos hacer algo como eso a través de una inyección o casi como una limpieza?”. Y aunque la vocera dijo que las declaraciones del presidente Trump fueron sacadas de contexto, presumiblemente una consecuencia de sus palabras es que sólo en Nueva York han recibido 100 llamadas por intoxicación que representan un 257% más que en el mismo periodo del año pasado (Reforma). Lo que digan o hagan los gobernantes tiene efectos inmediatos y directos, así que debieran recordar que “en boca cerrada, no entran moscas”.

¿Desobediencia? Aunque Alatorre en otro de sus noticieros dijo que “en ningún momento hicimos un llamado a desobedecer indicaciones específicas del Consejo de Salubridad General respecto a la política de aislamiento”, conviene analizar qué podría haber pasado. Al ser obligatorias las disposiciones de dicho Consejo y las medidas emitidas por el Secretario de Salud Jorge Alcocer y el presidente Andrés Manuel López Obrador, se podrían aplicar medidas de seguridad, orientar al infractor, imponer sanciones administrativas (p. ej. amonestación, arresto hasta 36 horas) y multa por hasta 16 mil salarios mínimos con base en la Ley General de Salud.

La Ley sobre Delitos de Imprenta expedida por Venustiano Carranza considera como ataque al orden o paz pública a quien aconseje directamente al público a la desobediencia de los mandatos legítimos de la autoridad.

El Código de Ética de TV Azteca establece que serán “neutrales al presentar cualquier tipo de información y no ofrecer una parte como si fuera el todo”, así como se comprometen a “no dar información que pueda poner en peligro la integridad física y moral de las personas”. ¿Quebrantó Alatorre el Código de Ética? Esto debiera ser resuelto por el defensor de la audiencia de TV Azteca, pues la Ley Federal de Telecomunicaciones y Radiodifusión carece de sanción y la contrarreforma de derechos de las audiencias espera ser invalidada a través de la acción de inconstitucionalidad que hoy está en la cancha de la Suprema Corte de Justicia de la Nación.

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