¿Apoyar al Sector Audiovisual?

[Publicado el 15 de abril de 2020 en Reforma]

El sector audiovisual produce desde noticias y documentales hasta películas y series. Está formado por empresas de todo tamaño, por directores y productores, creativos, técnicos, editores, diseñadores, muchos de los cuales trabajan en contratos de corto plazo o por proyecto, sin estabilidad en el empleo, ni seguridad social y con ciclos comerciales irregulares. Claro que es un sector de glamour, pero nunca hay que olvidar que los grandes ingresos son percibidos por unos cuantos. A esto hay que agregarle que los cambios tecnológicos, la posibilidad de producción elevada, la competencia sin límites fronterizos y la incansable lucha por la atención de la audiencia en medios digitales, tienen al sector viviendo al día. Ahora añádale usted, la contingencia del COVID-19.

La importancia del sector audiovisual es de tal magnitud para la sociedad y para la democracia que en Alemania se le determinó como infraestructura crítica. En México si bien las acciones extraordinarias expedidas por el Secretario de Salud, Jorge Alcocer, para atender la emergencia sanitaria del COVID-19 decretaron a los medios de información como actividades esenciales, el sector audiovisual abarca más que éstos.

Financiamiento. La Unión Europea (UE) está contemplando dentro del llamado Temporary Framework derivado de la pandemia, el otorgamiento directo de ayudas directas y ventajas fiscales sin importar el sector, siempre y cuando no estuvieran en dificultades financieras al iniciar el 2020. Además, dentro de otro rubro de apoyos estatales (exceptional ocurrences) se prevé específicamente al sector cultural. Desde marzo se están incorporando nuevas medidas como el adelantar la entrega de fondos/subsidios, el extender las garantías otorgadas a los bancos, el apoyar en las negociaciones con las instituciones financieras y el otorgar créditos para sortear la crisis. El Reino Unido instauró una línea para la asesoría financiera, para la obtención de recursos y para el bienestar mental de quienes conforman el sector audiovisual.

 Nuevas fuentes. A nivel UE se incrementaron los fondos para los medios públicos y, adicionalmente, para apoyar nuevas formas de obtener información. Esto último es muy interesante. Existe un reconocimiento de la importancia de fomentar -y más que nunca en esta época de crisis-, a la producción de noticias por personas independientes, por comunidades, por start-ups y también procurar el periodismo de investigación.

 Radiodifusores. En EUA la Federal Communications Commission como regulador de telecomunicaciones está permitiendo que, temporalmente, los radiodifusores incluyan contenido local como puede ser contenido religioso, en lugar de los programas para niños. La racionalidad de ello es que diversas religiones en estos días están teniendo celebraciones importantes para muchos de sus nacionales y para apoyar el aislamiento social, los radiodifusores contribuyen con las celebraciones religiosas. En Reino Unido, Ofcom recordó a los radiodifusores que deben tomar precauciones porque dada la suspensión de clases, muchos niños estarán accediendo a la televisión durante el día.

 México. No ha sido público, ni existen rumores de que se esté pensando en el apoyo que requerirá el sector audiovisual durante y después de la pandemia. Lo que sí existe es preocupación de que se vayan a extinguir diversos fondos que han apoyado a producciones audiovisuales como FIDECINE y FOPROCINE. La Secretaría de Cultura dirigida por Alejandra Frausto debiera ser la embajadora ante la Secretaría de Hacienda y Crédito Público que dirige Arturo Herrera para transmitir las necesidades específicas del sector audiovisual. En lugar de las cuotas de contenidos nacionales sólo para plataformas digitales que propuso el senador Ricardo Monreal, el Senado de la República y la Cámara de Diputados debieran considerar el impulso que se necesita para estas industrias culturales, antes de que sea demasiado tarde.

Print Friendly
Entrada anterior:
Entrada siguiente:

Deja un comentario