¿CCE contra nuestra salud?

[Publicado el 5 de febrero de 2020 en Reforma]

“(…) la epidemia de sobrepeso y obesidad está afectando la salud y bienestar de todos los grupos etarios”, 1 de cada 3 niños y adolescentes tienen sobrepeso y obesidad en México, perdiéndose el 2% del PIB por costos de salud y pérdida de productividad, por lo que se apoya el nuevo etiquetado basado en la experiencia chilena (UNICEF). Casi el 73% de la población mexicana tiene sobrepeso, con lo cual los gastos en salud por sobrepeso y enfermedades relacionadas será del 8.9% entre el 2020 y el 2050 (José Ángel Gurría, OCDE). A pesar de lo anterior el Consejo Coordinador Empresarial analiza presentar medios de defensa e incluso acudir a instancias internacionales para oponerse al nuevo etiquetado en alimentos y bebidas que permitiría a los mexicanos contar con información de fácil comprensión. El nuevo etiquetado exige un sello de advertencia cuando tenga exceso de calorías, azúcares, grasas (saturadas y trans) y sodio. Derecho de las empresas versus derecho a la salud, ¿quién ganará?

Ignoraron opiniones. Esto es lo que acusa el CCE a la Secretaría de Economía y a la Cofepris, a pesar de que las empresas participaron intensamente en el proceso de la NOM sobre el etiquetado frontal y se logró un consenso del 98%. Las autoridades escuchan pero no tienen por qué darles la razón a las empresas, sino que deben implementar políticas públicas que favorezcan la salud y a la niñez.

Sin evidencia. El CCE exige evidencia científica que demuestre que el nuevo etiquetado será eficaz. La evidencia de la epidemia del sobrepeso está demostrada: en 20 años México duplicó la obesidad infantil y el sobrepeso se incrementó en 53 puntos porcentuales (73% de la población tiene sobrepeso) (Gurría, OCDE). Además, estudios sobre el etiquetado chileno -que es el referente para el nuevo etiquetado mexicano- muestra resultados positivos, “el uso de una señal de advertencia incide de mejor manera que otras opciones gráficas, en la elección de productos más saludables”, 92.9% de las personas entienden la información con los sellos de advertencia y 79.1% indica que influyen en su compra (Ministerio de Salud, Chile). Y lo que está demostrado es que el actual etiquetado es difícil de interpretar y los valores de referencia difieren de los de la Organización Mundial de la Salud (UNICEF).

Promoción. El CCE afirma querer continuar promoviendo la actividad física y estilos de vida saludable. “Haz deporte” está en publicidad de comida y bebida chatarra, ¿cree usted que esa leyenda promueve un estilo de vida saludable? “Come frutas y verduras” también es lo que incluyen para cumplir con la obligación en la ley de incluir mensajes promotores de una alimentación equilibrada, ¿cree usted que es suficiente?

Rompecabezas. El CCE dice que el nuevo etiquetado “no atiende el problema de salud de manera integral”, pretendiendo que con una sola medida se erradique la obesidad. El etiquetado es una pieza más del rompecabezas de políticas públicas que deben integrarse para combatir esta epidemia. Otras medidas pendientes son: (1) que la Secretaría de Educación Pública y la Secretaría de Salud verifiquen el cumplimiento de la prohibición de venta de comida chatarra en escuelas; (2) que en la publicidad de alimentos chatarra en televisión en horarios de audiencias infantiles se prohíba, pues la actual regulación incluyó excepciones que le dieron la vuelta a su finalidad que era proteger a la infancia; (3) que en restaurantes se presenten las calorías de los platillos en sus menús; (4) que los productos sean reformulados para ser más sanos, etc.

Personajes. Cuando un producto lleve algún sello de advertencia, estará prohibido utilizar personajes, celebridades o concursos. Esto, argumentan las empresas, afecta su libertad de expresión y les afectará sus ventas. La publicidad es parte de la libertad de expresión, pero su protección es menor a otros tipos de discurso como el político. Y ¿qué es más importante la publicidad o el derecho a la salud de los mexicanos?

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