CIRT, lo jamás soñado

[Publicado el 20 de noviembre de 2019 en Reforma]

Ni en sus mejores sueños la Cámara Nacional de la Industria de Radio y Televisión (CIRT) y sus agremiados soñaron que se les redujeran los tiempos gratuitos en radio y TV que dan diariamente al gobierno mexicano como lo ofreció el presidente Andrés Manuel López Obrador recientemente. Dichos tiempos son conocidos como tiempos oficiales que se forman por 30 minutos de los tiempos de Estado previstos en la Ley Federal de Telecomunicaciones y Radiodifusión (LFTR) y por los tiempos fiscales establecidos en un decreto del sexenio del presidente Vicente Fox equivalente a 18 minutos en TV y 35 en radio, cuyos antecedentes son un impuesto de 1968.

Hay varias lecturas del mensaje presidencial: se busca congraciar con los radiodifusores en un momento de crisis; les dice a los radiodifusores que ya no los necesita porque han perdido poder; se está adaptando a los nuevos tiempos; etc. Lo que dijo en su discurso fue que un gobierno democrático no necesita propaganda, que tiene manera de comunicarse con los ciudadanos en las mañaneras y que ya existen redes sociales. Veamos.

Precisiones. La mañanera y las redes sociales no sustituyen los tiempos oficiales, porque estos se distribuyen entre los Poderes de la Unión, los órganos constitucionales autónomos (p. ej. Banxico, CNDH, IFT, Cofece, INAI). Por más redes sociales que existan, sólo la TV tiene una penetración del 96% en hogares y aún hay muchas personas carecen de acceso a internet. La radio y TV son y seguirán siendo medios para difundir mensajes de interés público. El problema no son los tiempos oficiales, sino los contenidos que se difunden porque a veces son vil propaganda inútil.

Cómo sí. Se pueden reducir los tiempos fiscales siempre que se cumpla con todo lo siguiente.

1. Que las autoridades únicamente puedan difundir información en los tiempos oficiales y que quede prohibido adquirir tiempos en radio y TV. Si hubiera una emergencia, la LFTR prevé que los boletines se difundan gratuitamente.

2. Se elimine la obligación de transmitir el Himno Nacional a las 6am y 12 de la noche, porque el 18.87% de los tiempos de Estado se van en ello. Además de que se difunde en horarios de bajísima audiencia, en nada contribuye a la identidad nacional y sí consume tiempos en radio y TV que después se venden al gobierno como la última botella de agua en el desierto. Esto requiere modificar la Ley sobre el Escudo, la Bandera y el Himno Nacionales herencia del presidente Miguel de la Madrid.

3. Que se reforme la Ley Chayote (Ley General de Comunicación Social) para que cumpla con los principios sobre publicidad oficial de la Organización de Estados Americanos (tener mecanismos de distribución equitativa, control independiente de asignación publicidad, etc.) y que los mensajes cumplan con el artículo 134 constitucional.

4. La reducción sólo sea aplicable fuera de épocas electorales, porque de lo contrario en época electoral se tendría que pagar -con cargo al Erario- a todos los radiodifusores al menos 18 minutos en TV y radio para cumplir con lo que dice la Constitución en el artículo 41. Otra opción, es modificar la Constitución y reducir los que se conoce como “tiempos electorales” que son 48 minutos (los tiempos oficiales durante periodo electoral).

5. Se reduzcan los tiempos de precampaña y campaña; se reforme la comunicación en época electoral para que los spots de candidatos se transformen en espacios para el debate y un verdadero ejercicio democrático.

Así que puede ser posible analizar una reducción de tiempos fiscales, si y sólo si se cumplen con todos los puntos anteriores. De lo contrario, se abrirá un boquete para el dispendio de recursos públicos.

SPR/Canal 14. El Sistema Público de Radiodifusión del Estado Mexicano que preside Jenaro Villamil y el Canal 14 que dirige Leticia Salas produjeron cápsulas breves con motivo de la Revolución Mexicana, en voz de historiadoras(es). Esto sí fomenta la identidad nacional y es historia accesible para todos. Enhorabuena.

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