De Coca-Cola a la Marihuana

[Publicado el 23 de octubre de 2019 en Reforma]

45 centavos de cada peso gastado por los hogares en México es de industrias reguladas por la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) presidida por José Antonio Novelo y dependiente de la Secretaría de Salud (SS) a cargo de Jorge Alcocer; los sectores regulados por Cofepris producen casi el 10% del Producto Interno Bruto y casi el 11% del comercio exterior (Cofepris, 2018). Las labores de Cofepris van desde la autorización de publicidad de alimentos y bebidas, las licencias la importación de sustancias activas para medicamentos hasta el aseguramiento de alcohol irregular. ¡Imposible pasar un día de nuestra vida sin un producto o servicio regulado por Cofepris!

Diseño institucional. Cofepris es un regulador importantísimo con una estructura institucional débil. Es un órgano desconcentrado de la SS por lo que carece de personalidad y patrimonio propio, su titular es nombrado y removido libremente por el Ejecutivo Federal. Y aunque el presidente Andrés Manuel López Obrador no es partidario de los órganos reguladores, Cofepris requiere un rediseño institucional que lo blinde de las presiones políticas e industriales. Además a nivel de ley tiene 4 de consejos, pero vía transparencia se confirmó que no operan o no lo hacen adecuadamente.

Procesos. Los rezagos de trámites han trascendido sexenios y son abrumadores. No existe un sistema único de control, ni están digitalizados los archivos (Novelo, 2019), lo que genera caldos de cultivo para la corrupción. Un sistema de control permitiría verificar si los primeros en entrar son los primeros en salir, o si hay favoritismo. También la queja de los regulados consultados de diversas industrias es constante: exceso en los plazos de respuesta que fija la ley, hermetismo de los funcionarios en este sexenio, retrasos que llegan hasta los 4 años, temor de impugnar la falta de respuesta porque es pelearte frontalmente con el árbitro.

Reglas de contacto. Hermetismo y falta de diálogo es la queja de los regulados con la Cofepris actual, la cual podrá tener sus razones. Sin embargo, un regulador sanitario debe tener comunicación con los regulados, sin que ésta se convierta en captura. Es sabido que en sexenios anteriores existía una cercanía de Cofepris a los grandes grupos industriales, por lo que sin caer en eso, debieran adoptarse reglas de contacto como en el Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT) para que las reuniones con los regulados se documente y se haga pública la agenda, personas asistentes y asuntos tratados.

 Terceros. El esquema de terceros autorizados para publicidad, realizar pruebas, verificaciones, análisis de intercambiabilidad y biocomparabilidad suena bien, pero de acuerdo al titular de Cofepris y agentes regulados consultados, algunos tienen conflictos de intereses y otros carecen de la capacidad técnica para coadyuvar debidamente.

Etiquetado. Los problemas de la Cofepris son añejos, donde ha mostrado un cambio favorable con la 4T, es con el proyecto de NOM para los etiquetados de alimentos para informar de mejor manera a la ciudadanía. ¡Ojalá se convierta en realidad!

Urgent11. Cofepris debe estar a la vanguardia porque los desafíos sanitarios se vinculan con el Internet de las Cosas (columna 25.05.16) y el futuro de las redes de 5G que lleva el IFT. La Federal Drug Administration de EUA (homóloga de Cofepris) hace unos días alertó a pacientes, prestadores de servicios de salud y fabricantes sobre vulnerabilidades de ciberseguridad en aparatos médicos conectados a redes de salud por cierto software. Ello porque un ataque remoto podría afectar los sistemas operativos, redes e infraestructura estratégica que podrían “hacer que un usuario remoto tomara el control del dispositivo médico y cambiara su función, ocasionara una negativa de servicio, u ocasionara fuga de información o fallas lógicas”. En Cofepris está la salud y prevención de riesgos con nuevos retos como este de la ciberseguridad, ¡fortalezcámosla!

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