Crónica de una muerte anunciada [Contrarreforma de audiencias]

[Publicado en Reforma el 8 de noviembre de 2017]

Época electoral es la época de sálvese quien pueda, porque los grupos de poder aprovechan a pedir favores a cambio de apoyos y la mayoría de los senadores y diputados servilmente acceden. Ejemplo. El presidente Peña Nieto dentro de las reformas estructurales incluyó a telecomunicaciones y con ella se estableció un catálogo de derechos de las audiencias de radio y televisión. Como ni el Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT) ni autoridad alguna quiso difundir esos derechos, quizá eran desconocidos para muchos, pero ahí estaban.

Sí al engaño. Distinguir publicidad de la programación en radio y televisión, es decir, evitar engañar a los mexicanos poniéndoles disque entrevistas que en realidad son publicidad y por la que reciben un pago, ¡era demasiado para los radiodifusores! Si siempre se nos ha engañado, ¡qué importa que ahora la Constitución diga que está prohibida la publicidad presentada como información! Pero unos lineamientos del IFT en defensa de la audiencia, pretendían hacer vigente lo que eran derechos de papel. Y ahí se alborotó el gallinero. La Suprema Corte de Justicia de la Nación dilató la resolución de las controversias sobre el tema, así que el Congreso de la Unión tendría que asumir la ignominiosa tarea de reducir nuestros derechos saltándose hasta su propia reglamentación en la contrarreforma consumada el 31 de octubre pasado.

Autorregulación. Atole con el dedo es lo que tiene la contrarreforma y lo identifica como autorregulación. En países democráticos la autorregulación es cuando un particular se impone estándares más elevados que la ley y se compromete a respetarlos. En México, para audiencias, la Ley Televisa Döring dice que habrá “autorregulación” para “informar” la forma detallada en que el radiodifusor se compromete a respetar y promover los derechos de las audiencias establecidos en la ley. ¡Wow! Su “autorregulación” es el compromiso de cumplir la ley. ¡Gracias! Pues mejor que quiten los códigos de ética, porque para cumplir la ley son innecesarios. ¿O será que los radiodifusores asumen que la ley no los obliga en audiencias y para eso tienen a la mayoría de legisladores a su servicio?

Impunidad. ¿Sabe que ninguna sanción procede para el caso de que Televisa, TV Azteca, Imagen TV o Telefórmula violenten los derechos de las audiencias? Ni un pesito les costará violar nuestros derechos como audiencia, ni un riesgo tendrán de que sus concesiones se vean afectadas. Y la contrarreforma dice que habrán defensores de la audiencia seleccionados por los radiodifusores y que rendirán cuentas ante las audiencias y, si acaso el código de ética que ellos mismos harán, quizá también a alguna otra “instancia”. ¿Qué les parece si rinden cuentas con un informe al consejo de administración del propio radiodifusor? ¡Listo! ¡Con eso es suficiente! Para qué más, si la impunidad debe reinar, ¿o no?

IFT vs. Congreso. El IFT jamás ha defendido su autonomía y ha sucumbido. Hoy tiene la oportunidad de reivindicarse e interponer una controversia constitucional para defenderse contra estas reformas que invaden su competencia originaria. Esta deriva de la Constitución que le confiere facultades para garantizar lo establecido en los artículos 6º y 7º dentro de los cuales están expresamente los derechos de las audiencias y los mecanismos para protegerlos. Esta contrarreforma elimina las facultades de: sancionar violaciones a derechos de las audiencias, ordenar la suspensión precautoria, revisar que los defensores de las audiencias cumplan con los requisitos para serlo, revisar las equivalencias de clasificaciones extranjeras en programas que se pretendan difundir en México, etc.

Peligro para México. El verdadero peligro para México no es Andrés Manuel López Obrador, sino los diputados y senadores que por negligencia o por corrupción para congraciarse con grupos de poder, aprueban reformas como esta en contra de derechos de las audiencias. Esos pseudo-representantes populares sacrifican el interés general en miras al proceso electoral, sin darse cuenta que son sólo lacayos como aquellos descritos por Carlos Viniegra en su obra Amos, Lacayos y Vasallos a presentarse el próximo martes (www.amosylacayos.com).

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Publicado el: 10 noviembre, 2017

Categoría: Audiencias, Medios

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