Palo dado, ni Dios lo quita [Dominancia de Televisa en TV de paga]

[Publicado en Reforma el 1 de marzo de 2017]

El Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT) tuvo que retractarse de haber dicho que Televisa aunque tenga por mucho la mayor participación del mercado de televisión restringida en cuanto a suscriptores e ingresos, carecía de elementos para declararla con poder sustancial (dominante). Para ello Televisora del Valle de México (Canal 40) tuvo que promover un amparo, mismo que resolvió el primer Tribunal Colegiado de Circuito especializado en telecomunicaciones y competencia económica donde advirtió que el IFT –con el voto en contra de las comisionadas Estavillo y Labardini- había básicamente hecho caso omiso a las constancias de la investigación y además recurrió a datos posteriores al proceso de investigación. El tribunal dejó en libertad al IFT para resolver si Televisa era o no dominante. Ser dominante no es un castigo, pero al serlo Televisa está sujeta a obligaciones constitucionales y a las que el IFT le imponga.

Must carry, must offer. La Constitución señala que los concesionarios de TV restringida que sean dominantes (ahora Televisa), deben pagarle a las televisoras por retransmitir sus señales. Así que, si se cumple con la Carta Magna, el simple hecho de que Televisa haya sido declarada como dominante posibilita que TV Azteca, Canal Once, Canal 22, TV UNAM, ImagenTV, TV UNAM y las radiodifusoras locales, puedan exigir una contraprestación a Televisa por la retransmisión de sus señales en Sky o Izzi.

¿Cuánto valdrá la señal de Canal 13? ¿Cuánto la de Canal Once o la de ImagenTV? Si las empresas de Televisa que prestan TV por cable (izzi) o por satélite (Sky) no logran ponerse de acuerdo respecto a cuánto deben pagarle a TV Azteca, por ejemplo, entonces será el IFT quien resolverá la tarifa “bajo principios de libre competencia y concurrencia”. Además, grupo Televisa tiene prohibido repercutir a sus clientes lo que les pague a las televisoras. Este sí es un golpe inmediato y duro para Televisa, que generará muchos litigios y ciertamente tendrá feliz a TV Azteca.

Medidas. Éstas son obligaciones especiales que el IFT tiene que imponer a Televisa. El tribunal señaló que deben ser “oportunas, razonables, idóneas y pertinentes, al momento que sean decretadas”. Además, Televisa ya era preponderante para TV abierta. La preponderancia es por tener más del 50% de participación nacional, mientras que la dominancia se refiere a que pueda actuar sin que sus competidores, ni los consumidores puedan contrarrestar su acción.

Aunque las medidas que se le impusieron como preponderante son mínimas y aún se desconocen las nuevas medidas recientemente aprobadas, el IFT tiene la oportunidad de imponer medidas para evitar que Televisa como gigante en TV abierta y en TV de paga, abuse de su poder en estos mercados que están estrechamente relacionados.

Publicidad. Televisa –por ser preponderante- está obligada a publicar sus tarifas de espacios publicitarios. Sin embargo, basta revisar lo que publica para darse cuenta que las tarifas están sujetas a tantas variables, criterios y factores comerciales, que de nada sirve que el IFT haya establecido esa obligación. Las medidas de dominancia deben prevenir trato discriminatorio a anunciantes y negativas de trato, por lo que sería bueno que el IFT obligara a tener un sistema de solicitud de espacios publicitarios para verificar su cumplimiento.

Contenidos audiovisuales relevantes. Éstos son aquellos no replicables y que la audiencia en México anhela: partidos de la selección mexicana de futbol, final de la Liga MX, inauguración, clausura y a partir de cuartos de final de la FIFA, inauguración y clausura de los Juegos Olímpicos de verano. Como preponderantes Televisa y América Móvil tienen prohibido adquirirlos en exclusiva, pero para Televisa sólo es respecto a sus concesionarias de TV abierta. Así que valdría la pena que el IFT imponga a las empresas de TV de paga de Televisa, ya sea la prohibición de adquirir en exclusiva esos contenidos o bien, la obligación de otorgar licencias a otras empresas de TV para retransmitir –mediante un pago a Televisa- dichos contenidos.

Dicen que palo dado, ni Dios lo quita. Esta vez le tocó a Televisa.

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