Más del mil millones [discapacidad y telecom]

[Publicado en Reforma el 7 de diciembre de 2016]

Más de 1,100 millones de adolescentes y adultos jóvenes están en riesgo de perder la audición conforme a la Organización Mundial de la Salud (OMS) por estar expuestos a niveles de sonido que son dañinos, ya sea a través de smartphones y otros dispositivos como en lugares de entretenimiento. A ello debe sumarse que la propia OMS estima que más de 1,000 millones de personas a nivel mundial cuentan con algún tipo de discapacidad.

Con el incremento de la expectativa de vida, todos tendremos alguna discapacidad por el simple transcurso del tiempo, por enfermedad o por accidente. El 3 de diciembre es el Día Internacional de las Personas con Discapacidad quienes –a nivel formal- gozan de igualdad de derechos y oportunidades, pero que en la práctica enfrentan muchas barreras. Varias de éstas pueden eliminarse a través de la tecnología. Veamos.

Visión. No veo, pero a través de aplicaciones del celular puedo saber de qué color es el pantalón que me voy a poner, cuál es la denominación del billete con el que voy a pagar, cuál es la lata de mi sopa favorita. Además, cuando estoy por la ciudad y no sé dónde estoy, puedo identificar con otra aplicación de mi celular la ubicación exacta y puedo trazar mi ruta sin estar pidiendo ayuda a otros. Siempre y cuando los diseñadores de páginas web sigan los requisitos de accesibilidad del W3C, puedo acceder a la información con mi lector de pantalla. En Colombia incluso el gobierno adquirió una licencia de un software para que cualquier colombiano escuche lo que está en texto.

Audición. Mi lengua materna es la lengua de señas mexicana y mi segundo idioma es el español. Hay aplicaciones para que lo que signo se traduzca a voz con lo cual me puedo comunicar con oyentes, y aunque estos avatars les falta más desarrollo, me sirve. Colombia tiene una plataforma a la que cualquier sordo puede acceder desde cualquier sitio, para que un intérprete en lengua de señas pueda ser el puente de comunicación en nuestras interacciones con el gobierno, los médicos, los bancos, etc. En EUA varias instituciones incluyendo la Federal Communications Commission tienen un call center para que si eres sorda, puedas comunicarte igual que si eres oyente. ¿Adoptará México estas buenas prácticas?

Movilidad. De mi cuerpo puedo mover mis ojos solamente. Con mis ojos puedo navegar en internet y escribir correos electrónicos, gracias a un software y un dispositivo. Otro compañero sí tiene movilidad en los pies y a través de un mouse de pie, también es libre de explorar en internet.

Cognición. Después del traumatismo craneal que sufrí en un accidente, de plano no podía comunicar mis necesidades básicas y era frustrante para mí y para mis seres queridos. Ahora con una aplicación que utiliza símbolos, puedo comunicar mis necesidades y mis sentimientos, e incluso al ir oprimiendo íconos en la pantalla, la aplicación dice la frase completa de lo que deseo.

Retos. Existen retos para que las personas con discapacidad se beneficien de la tecnología, como por ejemplo los siguientes. Se requiere de la colaboración de sociedad, gobierno y sector privado, reconociendo que nada sustituirá la opinión y participación de las personas con discapacidad y sus asociaciones. También es necesario difundir las aplicaciones y equipos que tienen funcionalidades para atender distintas discapacidades, por lo cual es de felicitarse al Instituto Federal de Telecomunicaciones de proveer este tipo de información (movilesaccesibles.ift.org.mx). Según la discapacidad que tengamos, nuestras necesidades pueden coincidir o diferir, por lo que debe haber política pública para la atención de todo tipo de discapacidad. Los costos de la tecnología para muchas personas pueden ser la barrera más grande, así que debiera el Conacyt impulsar el desarrollo de aplicaciones y equipos de bajo costo, la Secretaría de Comunicaciones y Transportes considerar incluir esto en el servicio universal, etc. En otros países, las adquisiciones del gobierno exigen a los proveedores de tecnologías de la información y comunicaciones que éstas sean accesibles, lo cual ha sido esencial para un entorno de inclusión. ¿Pondrá la Secretaría de la Función Pública manos a la obra en esto?

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