Teletrabajo

[Publicado en Reforma el 13 de abril de 2016]

Pocos temas en México han generado tantas opiniones de perspectivas distintas como la contaminación ambiental de la ciudad de México. La Comisión Ambiental de la Megalópolis (CAMe) con la participación de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales, y los gobiernos del Distrito Federal, Estado de México, Hidalgo, Morelos, Puebla y Tlaxcala, tiene un mandato amplio para ejecutar acciones para proteger al ambiente. Sin embargo, en las últimas semanas parece que todo es medición/monitoreo de la calidad del aire y el hoy no circula, lo cual es importante pero insuficiente.

Además, poco se ha alertado a la sociedad del impacto de mediano y largo plazo en la salud que ha llevado a la Organización Mundial de la Salud a confirmar que “la contaminación del aire es ahora en lo individual el más grande riesgo a la salud derivada del medio ambiente” (OMS).

En su revisión de los efectos en la salud la OMS identificó que las partículas diminutas PM10 and PM2.5, aún en bajas concentraciones, siempre tienen efectos adversos a la salud porque evaden las defensas del cuerpo y penetran profundamente en el sistema respiratorio. A eso se le suma el Ozono a nivel de piso (diferente de la capa de Ozono), el Dióxido de Nitrógeno y el Dióxido de Sulfuro que incrementan el riesgo de enfermedades respiratorias, cardiovasculares y de cáncer pulmonar.

El teletrabajo es una pieza más para mejorar el medioambiente que debiera haberse implementado ya. El teletrabajo permite que los empleados trabajen desde sus hogares o en centros de trabajo más cercanos a estos. Alternativamente pueden establecerse horarios flexibles para evitar las horas pico o bien tener horarios compactos de trabajo aunque se reduzcan las horas de comida.

El Programa para Mejorar la Calidad del Aire de la Zona Metropolitana del Valle de México 2011-2020 (ProAIRE) del CAMe tiene dentro de la Estrategia 6 la acción 63.1 para “Aplicar un programa de reubicación de empleados públicos a oficinas cercanas a sus domicilios, para reducir tramos de viajes” y la acción 63.2 para “Promover el escalonamiento de horarios de entrada y salida, el establecimiento de horarios corridos y el trabajo en casa en organizaciones públicas y privadas”. El calendario para ejecutar las acciones indica que desde 2013 debieron aplicarse las medidas para hacer realidad la 63.1 y desde 2014 para el caso de la 63.2. De la información pública disponible nada se ha hecho como lo ordenaba el ProAIRE.

Contrastemos con EUA donde el teletrabajo en el gobierno federal fue implementado por ley para resolver cuestiones de transporte, para atraer y retener talento, reducir costos (p. ej. oficinas, electricidad), buscar un equilibrio entre vida personal y trabajo de sus empleados, además de que ha contribuido a que el gobierno siga trabajando aún en emergencias (p. ej. nevadas). Se inició progresivamente obligando a las agencias a implementar el teletrabajo en 25% de sus empleados, incrementándolo anualmente en 25%. Todos los empleados pueden participar en el teletrabajo, excepto cuando sean faltistas, los que hayan visto pornografía durante el trabajo o en equipos del gobierno, los que usen materiales confidenciales o cuya actividad exija la presencia en el lugar de trabajo. Se da entrenamiento a los empleados para trabajar a distancia, se establecen objetivos y resultados a obtener, se firma un contrato y se evalúa constantemente. Los resultados han sido muy positivos, recibiendo el apoyo del Congreso y del presidente Barak Obama.

¿Qué hay en México? Nada. ¿Por qué? En parte porque en los gobiernos –federal, estatales y municipales- se privilegia la “hora nalga” y la Secretaría de la Función Pública y los órganos internos de control lo avalan. La excusa es que se prestaría a la existencia de aviadores, lo cual es falso. Detrás de ese pretexto se esconde el problema verdadero: ausencia de metas y de evaluación de cada puesto con base en resultados. Así que en México mientras el empleado esté al menos 8 horas físicamente en la oficina, no importa que sólo esté perdiendo el tiempo.

La Cámara de Diputados y el Senado -por la salud física y mental de los mexicanos-debieran legislar para que el teletrabajo sea implementado en el sector público y fomentado en el privado. El CAMe debiera cumplir con el ProAIRE en cuanto a teletrabajo que ciertamente generará una reacción positiva en los que habitamos el Valle de México y beneficiará al medio ambiente.

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Publicado el: 13 mayo, 2016

Categoría: Medio ambiente, Política

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