Licitación de radio FM y AM

[Artículo publicado en Reforma el 20 de enero de 2016]

Por vez primera en la historia de México se licitarán estaciones comerciales de radio FM y AM. El proyecto de bases de licitación a cargo del Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT) está a consulta pública con aspectos novedosos a favor de la eficiencia administrativa y también brillan por su ausencia otros como la pluralidad que es característica de la radiodifusión a nivel constitucional.

Eficiencia. Las prebases establecen un proceso en el cual el responsable de cumplir con todo lo necesario es el interesado. Rompiendo el esquema anterior en el cual la autoridad revisaba todos los documentos de todos los interesados previo al concurso, ahora el IFT revisará a posteriori únicamente a los que ganen los concursos. Es de celebrar que se adopte este esquema, porque ahorra tiempos de revisión y traslada la responsabilidad a los licitantes. También estos deberán hacer una autodeterminación en materia de competencia económica que, para los actuales grupos radiofónicos, pudiera suponer cierta incertidumbre respecto a si pueden o no adquirir más estaciones de radio. Finalmente, se implementa un Sistema Electrónico de Registro y Subastas para registrar a los interesados, presentar preguntas y realizar la subasta en línea.

¿Evitarán concentración? Nada impide que estas licitaciones puedan convertirse en una manera de consolidar a los actuales grupos de radiodifusión sonora, porque el límite a la acumulación de concesiones en radio es tener menos de un 40% en la localidad principal. Pero más que impedir la expansión, esta licitación debiera generar un ambiente propicio para la existencia de nuevos radiodifusores locales o regionales. En Francia las estaciones se conceden con categorías como estación local/regional o con vocación nacional. Si es local/regional independiente, debe transmitir al menos 4 horas de programación de interés local. Esto sería importante porque el crecimiento de los actuales grupos radiofónicos no es negativa por sí misma, lo malo es cuando gran parte de la programación de estaciones de norte a sur, y de este a oeste de la República Mexicana es igual. Esto precisamente contraviene la esencia de la radio y su vínculo con la localidad.

¿Qué contenidos? En la licitación de cadenas nacionales de TV donde resultó ganador Cadena Tres de Vázquez Aldir, se les pedía exhibir una descripción de su programación. Daba igual lo que dijeran, porque carecía de puntaje. En estas prebases ya ni el esfuerzo hicieron de conocer la propuesta programática. Contrasta fuertemente el caso de Reino Unido donde los interesados en una estación radiodifusora deben demostrar que responden a una variedad de gustos e intereses, indicando la manera en que sus programas atienden a públicos distintos de los actuales radiodifusores. También deben señalar cuál estiman será su audiencia, el género, el nivel socioeconómico e incluso la composición étnica. Finalmente, se les exige indicar qué géneros difundirán y cuánto tiempo le dedicarán por día, lo cual se vuelve obligatorio y forma parte de la concesión que se les otorgue.

¿Quién ganará? El que tenga más dinero. Y no es que venga tal cual así en las prebases, sino que existe una fórmula que otorga: 80% a lo que se ofrezca pagar dentro de la subasta; 14% al tiempo en que tarden en iniciar transmisiones; y 6% por el tiempo en transmitir de manera simultánea radio analógica y digital. ¿Y para obtener ese 14% y 6% qué se requiere? Dinero. En Reino Unido existe un marco para medir la pluralidad porque esta “contribuye a una buena sociedad democrática”, porque debe asegurar una diversidad de puntos de vista entre las empresas mediáticas y dentro de estas, porque “debe evitarse que un medio o una voz tenga demasiada influencia en la opinión pública y la agenda política” (Ofcom bit.ly/1nj9zKP).

Lo anterior lleva a preguntarse, ¿de qué manera garantiza el IFT que se cumple con el mandato constitucional de la pluralidad de la radiodifusión? Si no supervisa en los actuales, ¿por qué razón? Algunos dirán que si a los actuales no se les exige, por qué a los nuevos sí, que se estaría creando una barrera a la entrada, que distorsionaría el mercado, etcétera. Pero la complejidad inherente a una evaluación de si existe o no pluralidad o hasta qué grado, no debe servir de excusa para no medirla y exigirla a los actuales y futuros radiodifusores.

Diplomado. Los cambios del marco jurídico, las interpretaciones recientes del Poder Judicial Federal y la Corte Interamericana de Derechos Humanos, en paralelo con la evolución tecnológica y del mercado de telecomunicaciones y radiodifusión, hacen oportuno el Diplomado en Telecomunicaciones y Radiodifusión de la Universidad Panamericana que iniciará en febrero próximo (bit.ly/1ZnbXf8).

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Publicado el: 2 marzo, 2016

Categoría: Radio

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