Culpables Licitación TV

[Publicado en Reforma el 15 de abril de 2015]

La tan esperada licitación para nuevas cadenas de TV abierta concluyó con el siguiente resultado: ningún inversionista extranjero le interesó la licitación; de los 8 interesados, sólo 3 presentaron propuesta, de éstos 1 se retiró a tiempo (Estudios Tepeyac de Mario Vázquez Raña), los otros 2 ganaron cada quien una cadena; de los ganadores uno pagó (Cadena Tres de Vázquez Aldir) y otro no (Grupo Radio Centro de Francisco Aguirre). ¿Fracasó la tan esperada licitación, primera en la historia de México y tan cacareada por el presidente Peña Nieto, Jesús Zambrano (PRD), María Cristina Díaz (PRI) y Gustavo Madero (PAN) firmantes del Pacto por México? No fracasó pero tampoco es una historia para presumir. Veamos. 

 

¿Culpables del resultado? Si tuviéramos que definir a un culpable sería el Congreso de la Unión que obligó a que la licitación fuera por cadenas nacionales, privando con ello la posibilidad de canales regionales y con contenidos relevantes para la región respectiva. Ahora se está buscando culpar al Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT) por “no haber comprobado la viabilidad financiera de Grupo Radio Centro”, pero está acusación es infundada. El IFT estableció un precio mínimo de referencia de 830mdp y como garantía de seriedad solicitó una carta de crédito a los interesados en participar de 415mdp la mitad del mínimo de referencia, para que si se descalificaba a un participante, perdiera dicho monto. ¿Hasta dónde debía llegar la evaluación del IFT? El IFT analizó los estados financieros auditados, tenía una carta de crédito, pero no tenía por qué saber el monto que GRC ofrecería. Si GRC ofertó 368% más que la valor mínimo de referencia y 169% más que Cadena Tres, es responsabilidad de los cálculos que GRC hizo, no podemos culpar al IFT.

 

Incógnitas. Se dice que GRC, además del adeudo determinado a favor de Gutiérrez Vivó por la Cámara Internacional de Comercio por 21mdd, tiene otros muchos adeudos, y en 2015 y 2016 se avecinan varios vencimientos de las concesiones de estaciones de radio, lo que implicará que deba pagar contraprestaciones cuantiosas. ¿Por qué participó? ¿Cómo llegó GRC a la cifra de 3,058mdp?¿Por qué GRC primero ofreció esa cantidad y luego se retiró a pesar de perder 415mdp con la garantía de seriedad? Hasta ahora no se sabe, pero sí es importante que la penalidad de la garantía de seriedad no la vaya el Servicio de Administración Tributaria a transformar en “saldo a favor” para que se le compense contra créditos fiscales a cargo del GRC. Aunque el IFT logre ejecutar la carta de crédito, difícilmente disfrutará sus beneficios porque lo que establece la Ley Federal de Derechos es que el 3.5% de los ingresos por recaudación de derechos del uso del espectro radioeléctrico le corresponderán, pero la garantía de seriedad es una penalidad que no entra en el rubro de derechos.

 

Mejor así. GRC perdiendo, gana, porque la TV abierta ya no es, ni mucho menos será, lo que era hasta hace algunos años. El acceso a contenidos audiovisuales a través de múltiples plataformas reducirá el imperio del que había gozado la TV abierta; la calidad de los contenidos y la capacidad de distribuirlos indistintamente por internet de banda ancha, TV de paga, TV abierta y TV móvil, en México y el mundo, determinará el éxito o fracaso de las empresas mediáticas. México también gana con el retiro de GRC, porque nadie quiere volver a vivir la historia de Satélites Mexicanos privatizada en 1997 cuando el Subsecretario de Comunicaciones era el hoy senador Javier Lozano y quien aceptó –por una operación de reestructura por demás cuestionable- un “pagaré” por 125 millones de dólares que jamás pudo cobrar el Gobierno Federal por una simple razón: ese papel recibido por dicho senador, carecía de los requisitos que señala la Ley General de Títulos y Operaciones de Crédito. ¡Más le hubiera valido comprar un pagaré de papelería!

 

Y ahora ¿qué? Se dice que el ganador en esto es Cadena Tres porque se queda sin competidor que nacería al mismo tiempo, pero los desafíos para Cadena Tres no son menores. Su propuesta anunciada de contenidos alternativos y diferentes será interesante, pero hasta no ver, no creer. Ahora que si el IFT aprovecha esta oportunidad para buscar la pluralidad y no la competencia solamente, entonces ganará la sociedad. ¿Qué tal otorgar esas frecuencias a una verdadera TV pública que no esté sujeta a la voluntad del presidente Peña Nieto y que cumpla con el Décimo Transitorio de la reforma constitucional? También se podrían licitar cadenas regionales, dar concesiones de uso social, o dar prioiridad a estaciones de TV con programación de calidad dirigida a las audiencias infantiles, por ejemplo.

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Publicado el: 16 abril, 2015

Categoría: Medios, Regulador (IFT), TV digital

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